- En cada lugar donde haya una relación profunda de arraigo
entre la comunidad y su región. Que la zona y su colectivo
sean uno solo, enraizados en una tradición productiva, cultural
e histórica. El amor del barloventeño por el cacao,
el del oriental por sus playas y su pesca, la del merideño
por su páramo y su agricultura de montaña, y el larense
por su artesanía, son hermosos ejemplos de esto.
- Donde la colectividad tenga conciencia de bienestar común,
trabajando unida en beneficio de todos a través de un esquema
cooperativo y democrático.
- Que los recursos de la zona permitan generar un conjunto de actividades
productivas donde participe la colectividad en pleno, sin que nadie
quede afuera, acabando con la exclusión social, cultural y
económica. Esto se entiende como formación de Cadenas
Productivas.
- Donde finalmente, presentes todas estas condiciones, la comunidad
reciba un espaldarazo del Estado a través del apoyo financiero,
capacitación para el trabajo y la adopción de valores
cooperativos y participativos.