Ser capaces de producir la semilla que sembramos, la comida que comemos,
la ropa que usamos, los bienes y servicios que requerimos, y así
romper la dependencia económica, cultural y tecnológica
que ha frenado nuestro desarrollo, desde adentro, tomando en cuenta
nuestra historia, nuestras vivencias, costumbres y tradiciones: lo
que nos enseñaron nuestros abuelos, la forma como nos relacionamos
con el ambiente, defendiendo el legado de nuestros libertadores...
es decir, poner en marcha un modelo de desarrollo endógeno
a nuestro estilo, nacionalista, bolivariano.